THEATRE:

Colombia, Medellín, agosto 2 de 2001

TRIUNFO DE FERNANDO ARRABAL EN COLOMBIA

Efímero Teatro propone en escena "El gran ceremonial"

 

Temporada de El gran ceremonial, en la Casa del Teatro.

El genial montaje es del grupo colombiano radicado en España: "Efimero".

El dramaturgo es el más polémico personaje en el mundo del teatro actual.

Esteban de Juan
Medellín:


Cada hijo es el producto de la educación recibida. En este caso, es el resultado de una madre loca, sobreprotectora, enferma, que a los 30 y tantos años de su hijo, aún no lo deja salir mucho a la calle, por miedo a perderlo en medio del "otro" mundo, el de los seres normales.

Durante todo el mes de agosto estará en temporada El gran ceremonial, la obra genial de Fernando Arrabal que fue "medellinizada" por Carlos Bolívar, director del primerisimo grupo: Efímero Teatro.

Hay dos historias que se unen en esta historia, la del nacimiento del grupo y la del montaje de la obra. Para empezar por la primera, hay que decir que los actores son colombianos y que decidieron irse a estudiar teatro a España. Allí conformaron Efímero Teatro y debutaron con El gran ceremonial en febrero pasado, en la Sala Ensayo 100, de Madrid.

El grupo lo forman Paula Barros, Catalina Rendón y Juan Ignacio Vieira, además de su director. La obra también fue presentada recientemente con el mismo éxito multitudinario que en Madrid, en Bogotá y ahora está en Medellín, con la reacción extraordinariamente entusiasta del público.

La segunda parte de la historia es la de Fernando Arrabal, un dramaturgo español, radicado en Paris, muy representado en el mundo entero y perseguido por una estela de polémica en cada uno de sus montajes.

Todos sus personajes son originales, fuertes y van al límite. Esta obra es brillantemente autobiográfica, en el sentido de su relación con la madre.

El gran ceremonial se inscribe en el teatro mas contemporaneo y hace parte de la corriente mas renovadora del teatro de hoy. Habla de una madre que con su sobreprotección deformó mentalmente a su hijo, el cual se debate entre el odio y la sumisión hacia ella. Es un planteamiento tan original como sobrecogedor.

La madre busca en él su tabla en el naufragio del desamor, por eso no lo deja tener contacto con el mundo exterior. Las únicas mujeres que ha tocado son unas muñecas que tiene colgadas en su cuarto, virtuales féminas a las que usa para dar vida a sus anhelos, sueños, frustraciones, dejando ver una fuerte represión. Nos encontramos ante un autor que sabe recrear en escena el mundo de Rimbaud o Lautreamont.

Es así como en una de sus escasas salidas en la noche encuentra una mujer. Él asocia amor con dolor. Sube esta inocente Ofelia al cuarto y la disfraza de Cristo, queriendo buscar a alguien que lo redima y, a la vez, entenebrecido por las creencias maternas.

En ese cuadro se desarrolla esta obra, que causa emocion en todas sus situaciones. Y que muy a menudo ha sido y es casua también de escandalo o delirio.

Los actores afirman que "lo único realmente escandaloso de estos personajes es que son dolorosamente humanos".

Por su parte, Carlos Bolívar asegura que lo más difícil de este montaje fue hacer brillar la personalidad tan excepcional de los personajes de Arrabal. Lo sedujo esa condición de gente sola que pide cariño a gritos, trasfondo de este montaje.

También anota que está muy contento de ver la reacción del público tan admirador del autor como en España. Son tantos los entusiastas de Arrabal y del montaje.

En Bogotá sintió un público conocedor, inteligente y magnetizado por el espectaculo como en España. Una noche inolvidable y una representacion arrebatadora del genial teatro de Arrabal por Carlos Bolivar y su grupo "Efimero Teatro".